Famosos para un roto o un descosido
Mucha gente me para por la calle y me pregunta: Juan, ¿por qué nunca recomiendas el uso de famosos como estrategia de marketing?. Yo respondo:
Lo que nunca recomiendo es el uso de famosos como única estrategia de marketing. Creo que la justificación del uso de famosos, una estrategia de atajo para la adhesión por la vía rápida de una serie de valores a una marca ya no es válida. Creo que el consumidor, cada vez más inteligente en términos de relación con las marcas, hace mucho que no ve un famoso y sus valores relacionados con la marca. Creo que ven una cara, un contrato y que separan perfectamente persona, personaje y marca. Hasta se publican y comentan el valor de los contratos. La personalidad de las marcas, como la de las personas, se forja poco a poco y en la transferencia de valores no funciona la magia simpática.
También creo que es una estrategia miope por cortoplacista y muy arriesgada: El famoso, cuando abandona la marca se lleva su brillo con él (eso cuando no le da por el consumo de drogas).
Últimamente he leído un par de artículos (este en Yorokobu y este en AdAge) que me hacen pensar que no soy el único que piensa así.
¿Qué pensáis vosotros?

