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Nadal para Banesto y para Armani

Mucha gente me para por la calle y me pregunta: Juan, ¿por qué nunca recomiendas el uso de famosos como estrategia de marketing?. Yo respondo:

Lo que nunca recomiendo es el uso de famosos como única estrategia de marketing. Creo que la justificación del uso de famosos, una estrategia de atajo para la adhesión por la vía rápida de una serie de valores a una marca ya no es válida. Creo que el consumidor, cada vez más inteligente en términos de relación con las marcas, hace mucho que no ve un famoso y sus valores relacionados con la marca. Creo que ven una cara, un contrato y que separan perfectamente persona, personaje y marca. Hasta se publican y comentan el valor de los contratos. La personalidad de las marcas, como la de las personas, se forja poco a poco y en la transferencia de valores no funciona la magia simpática.

También creo que es una estrategia miope por cortoplacista y muy arriesgada: El famoso, cuando abandona la marca se lleva su brillo con él (eso cuando no le da por el consumo de drogas).

Últimamente he leído un par de artículos (este en Yorokobu y este en AdAge) que me hacen pensar que no soy el único que piensa así.

¿Qué pensáis vosotros?

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Manifestación del 19J en Madrid

Si trabajas publicidad y todavía no te has pasado por alguno de los eventos del denominado movimiento 15M te estás perdiendo una de las primeras manifestaciones tangibles de un cambio que, aunque lleva tiempo gestándose, va a condicionar tu trabajo como creativo o responsable de marketing y gestor de marcas en los próximos años.

Al margen de consideraciones políticas y de la opinión concreta que yo tenga del significado y la utilidad de las manifestaciones, de lo que me interesa hablar en este post es del movimiento como signo de un claro cambio de tendencia, de alguna de sus características y de los interrogantes que abre. Todos estos cambios van a afectar a todo y, por supuesto, a cual va a ser el nuevo lugar para las marcas en el nuevo paradigma social que se abre paso.

Es un movimiento de muchos pero no de masa: los hay de todas las procedencias socio económicas, cada uno por motivaciones diferentes y cada uno portando su lista de reivindicaciones y sin los complejos que imponen las ideologías. Esta es una de las características que más fuerza le da al movimiento, la caracterización de cada participante como individuo dotado de sentido crítico. ¿Como afectará esto a la investigación de mercados, a la definición de públicos-objetivo y a la segmentación?

Es un movimiento enormemente creativo pero, sobre todo, muy consciente del poder de la creatividad para solucionar problemas. El movimiento sabe que no tiene la solución a los problemas pero se ve capaz de proponer las vias de solución mejor que las soluciones. A otro nivel, es sorprendente la cantidad de ideas prácticas y novedosas aplicadas a todos los ámbitos organizativos de los propios eventos, desde la seguridad hasta la comunicación. ¿Cómo podremos los creativos y las marcas para las que trabajamos aprovecharnos de toda esta energía creativa y estar a la altura en este nuevo entorno?

Es un movimiento ciudadano: y de ciudadanos convencidos de que en ellos reside la soberanía, con ideas sobre el modelo de sociedad que quieren, sobre cuales son las prioridades, sobre dónde quieren aplicar su dinero… Por otro lado el movimiento se auto-organiza: y lo hace muy bien y no ha necesitado el liderazgo de políticos ni de un famoso ni el apoyo de la prensa. ¿Qué van a pensar cuando una marca intente decirles lo que tienen que hacer, comprar o creer? ¿En qué tono deberán hablar las marcas a este nuevo ciudadano? ¿Volverás a proponer a un famoso para tu próxima campaña?

Los manifestantes gritan: apaga la tele enciende la mente. Sin comentarios. Pero cada manifestante es a la vez partícipe y canal de comunicación. Cada uno lleva una cámara conectada a Internet para emitir información veraz de lo que está sucediendo. Multimedia y en tiempo real. ¿Qué van a hacer las marcas para estar presentes en este nuevo esquema de medios?

La respuesta a todos estos interrogantes va a ser el centro de nuestro trabajo en los próximos años. Yo ya estoy en ello.

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Braun-Citromatic

Lo confieso, tuve un trauma infantil, no tuve abuelo. Pero no importa, porque hace ya mucho tiempo que me puse a suplir esa carencia con la incorporación a mi árbol genealógico de una larga lista de abuelos putativos entre los que están: Woody Allen, Bertrand Russell, Richard Feynman, Dieter Rams

De este último, jefe de diseño de Braun durante muchos años al que conocí en un viejo libro sobre identidad corporativa que andaba por mi casa, me sedujeron sus 10 mandamientos del buen diseño que casi aprendí de memoria (mis padres nunca supieron porque pasaba tanto rato admirando el exprimidor de naranjas).

Pero ha sido más recientemente (este mismo fin de semana) cuando se me ha ocurrido que estos 10 mandamientos son muy válidos para la profesión que ejerzo (y sin tener que usar un calzador, pero sí con alguna pequeña trampa). Ojo que estos paralelismos los he establecido con la nueva publicidad:

  • La nueva publicidad es innovadora: la innovación es uno de los motores del consumo (de productos, de servicios o de ideas) y la publicidad tiene que ser innovadora para destacar (entre otras cosas porque es un producto en sí misma, pero eso es otro tema).
  • La nueva publicidad muestra la utilidad del producto, cómo el producto va a facilitarnos la vida.
  • La nueva publicidad es estética. Amén.
  • La nueva publicidad nos ayuda a entender el producto y debería responder a la mayor cantidad de dudas sobre él.
  • La nueva publicidad no es intrusiva (que no molesta vamos).
  • La nueva publicidad es honesta. Y cuidado con la que no lo sea.
  • La nueva publicidad es atemporal:  yo incluso uso este criterio como discriminatorio de una buena campaña: ¿me seguirá pareciendo buena dentro de 10 años?
  • La nueva publicidad es consistente hasta el último detalle: porque el público sabe que una inconsistencia en la publicidad puede significar una inconsistencia en el producto.
  • La nueva publicidad está comprometida con el medio ambiente: si entendemos como medioambiente la sociedad en la que vive esa publicidad.
  • La nueva publicidad es tan poco publicitaria como sea posible: porque si necesitas demasiada publicidad puede que estés haciendo las cosas de manera poco eficiente.
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Siguiendo con el tema de las macrotendencias que comencé a tratar en este post, voy ahora con otra que, aunque más que una tendencia es ya una realidad, está siendo obviada por la mayor parte de las marcas.

El público ya no es sólo receptor de mensajes. El público es y quiere desempeñar otros roles. El público ahora quiere ser soporte publicitario, portavoz, representante y hasta agente comercial.

Y no me refiero a vestir el logotipo de una marca en una camiseta o dejarla asomar en un calzoncillo. Me refiero a un rol mucho más activo. El público tiene ahora, por primera vez, unas herramientas muy sencillas para hacerse valer como un agente activo en la creación del contenido de una marca. Cada ciudadano viene equipado ahora de serie con una cámara de fotos y de video, una grabadora, un dispositivo de localización y un potente altavoz. Y cuidado, además de tener las herramientas tiene la voluntad de adoptar estos nuevos roles, así que a las marcas más les vale no cerrar los ojos a esta realidad y fijarse como meta acompañar al público en este proceso mejor que adoctrinarle o ignorarle.

Este cambio, que yo, en la intimidad, llamo pasar de brand a wikibrand (mejor le doy otra vuelta al nombre porque acabo de descubrir que alguien ya ha tenido la feliz idea de usarlo), tiene muchas implicaciones muy importantes que iré poco a poco comentando. Por ahora me quedo con una, creo que la más obvia: La transparencia, como valor asociado a un marca, ya no es una opción. Estamos en el año 1 D.W. (después de wikileaks) y más le vale a las marcas no tener nada que no puedan o no sepan explicar, porque los tiempos en los que podían ocultarlo han pasado. Definitivamente.

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Grupo de creativos en pleno brainstorming

Grupo de creativos en pleno brainstorm. Fotografía con licencia Creative Commons. Fotografía con licencia Creative Commons: http://www.flickr.com/photos/colombia_travel/

A diario, como posiblemente hagas tú, participo en reuniones creativas o brainstorms. Al cabo del año son unas cuantas, posiblemente cientos.

Técnicas y trucos para sacar el máximo partido a una reunión creativa hay muchos. Algunos me vienen bien siempre, otros cuando tengo prisa, otros no encajan con mi temperamento y unos cuantos los he creado yo mismo y los he ido perfeccionando con el tiempo.

Pero lo que más útil me resulta de todo lo que he aprendido, es un simple truco de visualización, como los que emplean los deportistas: Imaginar el proceso creativo como la visita a una cueva. Porque la buena espeleología no es una búsqueda, es una exploración.  A cada paso en el interior de una cueva sólo es posible ver una pequeña parte de las paredes iluminadas por el carburo. No entras en una cueva para llegar al final, entras para verlo todo y es en el paseo, y no al final, donde está el material útil, las ideas.

Como podéis imaginar, esta visualización es especialmente útil en los momentos en los que parece que no se está llegando a ninguna parte.

Por cierto, agradezco al gran Carlos Puch que consiguiera bajarme a una cueva por primera y última vez hace ya algunos años, en otra vida.

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Metropolis

Mucha gente me para por la calle y me pregunta: “Juan, cuéntanos como ves el futuro del marketing, pero háblanos en términos de macrotendencias”.  Yo, de natural discreto en el uso del lenguaje por mi ascendencia castellano leonesa, tengo que contar hasta diez antes de enumerar y comentar los que, a mi juicio, son los fenómenos a los que conviene estar atento si un director creativo no quiere perder su empleo, aka sorpresas que trae el futuro. Este post es la primera entrega:

Primera sorpresa: El público se las sabe todas, y en lo que te afecta, sabe de marketing mucho más de lo que crees.

Puede que tu madre no sepa lo que hace un director de arte pero seguro que entiende que cuando en un envase lee “20% gratis” no es que le estén dando nada gratis, sino que el comerciante sólo ha bajado un poco el precio en relación al anterior y usa la palabra gratis porque sigue pensando que sigue ejerciendo un poder irresistible en la mayoría de la gente. También sabe que Scarlett Johanson no viste a diario de Mango y que hay un contrato (igual hasta sabe la pasta que se lleva Scarlett) que la vincula con la marca. Tu padre puede que no sepa de qué se habla en una reunión de preproducción pero seguro que sabe distinguir entre el compromiso genuino de una empresa con el medioambiente y el uso del tema para aumentar las ventas.

El público ya no sólo valora lo que ve, cada vez más juzga la estrategia que hay detrás y tiende a mejorar su consideración de las marcas que planteen estrategias honestas y transparentes y está aprendiendo a detectar cuando los planteamientos de marca son reales o una elaboración ficticia.

Este proceso ha empezado hace tiempo, sigue avanzando ahora y se acelerará en el futuro debido a varios factores: al uso y abuso que se ha hecho de determinados recursos fáciles por parte de las marcas; porque el nivel de educación de la sociedad sigue mejorando; porque se va desarrollando un nuevo movimiento consumerista basado en el conocimiento y en la exigencia de determinados niveles de calidad y servicio más que en el simple rechazo de todo lo comercial; porque la gente está comprendiendo que el verdadero recurso escaso es el tiempo (y no tanto  el dinero) y porque la publicidad está en el centro de los focos de atención de todas las nuevas herramientas sociales donde las estrategias, y no sólo las ejecuciones, se comentan y critican.

Ya sabes, si eres un director de marketing, creativo o similar y tienes que plantear una estrategia, más te vale imaginarte el público al que va dirigida como alguien con quién te sentarías a comentarla antes que como alguien que aceptará cualquier cosa sin más.

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He leído esta frase y  se me ha ocurrido que si tuviera que resumir la profunda crisis de la publicidad no se me ocurriría una sentencia mejor.  Si acaso no se entiende el paralelismo, basta cambiar “gente en el poder” por “marcas”.

Os dejo la charla completa por si queréis seguir jugando:

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Mucha gente me para por la calle y me pregunta: Juan ¿cuál es tu proceso creativo? Y yo, que siempre estoy a favor de mantener una alegre charla en la calle con desconocidos, les cuento algo así:

Mi proceso creativo no es en realidad un proceso, en tanto que no puedo separarlo ni considerarlo fuera del conjunto de cosas y acciones que componen mi vida. Pero tampoco es algo vago e indefinido. Es un sistema. Como vivo de esto, tener un sistema me ayuda a dormir tranquilo sin la incertidumbre de si me visitará la musa o no. Mi sistema se compone de varios componentes:

Vivir lo más intensamente que puedo. Esto para mi significa dedicar cada vez más tiempo a las cosas que me gustan. Como soy un tipo de natural curioso, las cosas que me gustan abarcan desde la lectura de libros sobre criminología, volar la sierra madrileña con el autor de Radar Contact, viajar el ancho mundo, ver buenas series, navegar… Todo esto deja un buen poso de notas, fotos, contactos y recuerdos, un rico sustrato para lo que viene después.

Otro componente importante es el estudio del brief (si voy con tiempo, me puedo pasar un buen rato explicando que entiendo el brief más que como un proceso que como un documento).

Luego viene el olvido del brief para que no agarrote el músculo de las ideas.

Otro componente son los momentos en los que, por determinadas razones que alguna vez explicará la ciencia, tengo mucha más probabilidad de hacer asociaciones originales y útiles para mi trabajo. En mi caso sucede en la ducha, mientras conduzco (las carreteras estrechas y con curvas funcionan mejor) y hacer deporte (funciona mejor el ejercicio aeróbico y estoy probando con el golf).

El último componente es peloteo de ideas con mi equipo (¡¡cada uno de los cuales tiene su propio proceso creativo!!). Un proceso muchas veces largo y doloroso, pero fundamental para depurar las propuestas.

A estas alturas de la charla, la gente que me para y me pregunta por la calle suele haber cogido ya el último autobús a casa y se pierde la recomendación de un libro fantástico (¡con ilustraciones!), en el que se describen los procesos creativos de otros que se dedican a lo mismo que yo: The Creative Process Illustrated: How Advertising’s Big Ideas Are Born

The Creative Process Illustrated

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Anuncio de placebo

El efecto placebo es la mejora de uno o varios síntomas mediante la administración de una sustancia inocua, pero con aspecto de no serlo (a veces basta con una simple imposición de manos). El principal problema con los placebos es que funcionan. Funcionan como un placebo pero funcionan. Y digo que es el principal problema porque esa mejora de los síntomas hace que los enfermos puedan despreciar el uso de terapias más eficaces que el placebo, en la creencia de que ya se está haciendo suficiente.

El segundo gran problema de los placebos es que tienen un efecto consistente y medible. Esto los hace más creíbles como terapia porque resisten los análisis superficiales de su eficacia.

Estas dos características de los placebos, además de ser la base de la enorme y muy rentable industria de la homeopatía y otras medicinas alternativas (producir placebo es realmente barato, te ahorras el principio activo) tienen que ver con algunos aspectos de la publicidad.

Vienen curvas.

Propongo una reformulación de la famosa frase de John Wannamaker “sé que la mitad de mi presupuesto en publicidad va a la basura; lo malo es que no sé de que mitad se trata” aprovechando el ingenioso paralelismo que he establecido entre el efecto placebo y la publicidad: “sé que una parte de mi presupuesto va a publicidad placebo pero debo determinar de qué parte se trata”.

Buena parte de la publicidad tiene la misma eficacia que un placebo. La simple exposición del público objetivo a la marca, sea cual sea el mensaje asociado a ella, puede hacer subir las ventas un poco durante un tiempo, pero es posible que nunca sepamos por qué y estaremos perdiendo la oportunidad de hacer cosas realmente eficaces. Los técnicos de marketing y los publicitarios son las víctimas habituales de esta variante del efecto placebo. Podemos irnos a casa con la tranquilidad del trabajo bien hecho después de repasar las cifras que muestran como la exposición a nuestros ingeniosos mensajes aumenta las ventas. Hasta puede que notemos que cambiando de placebo se modifique la tasa de variación de las ventas (o cualquier otro índice) haciendo pensar que se está en control de la situación (volviendo a la medicina: es un hecho conocido que píldoras de colores tienen más efecto placebo que pastillas blancas y que placebos inyectados son lo mejor de lo mejor).

Este efecto placebo publicitario afecta por igual a técnicos de marketing y publicitarios porque podemos llegar a pensar que estamos de verdad haciendo algo cuando lo que estamos haciendo es marear la perdiz. Si quieres de verdad aumentar las ventas y ganar cuota de mercado, tienes que tener un principio activo. Eso en publicidad tiene muchos nombres y será objeto de otros posts.

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Visto en struktur.

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